Una cifra. Una caja. Un taller en Leganés. Tres años de errores y aprendizajes. Esto es cómo empezó Readify Segunda Vida — contado sin épica de startup.
80 millones de libros se destruyen en España cada año por exceso de stock editorial. Lo leímos en un informe del Ministerio de Cultura de 2022. Ochenta millones. Libros que existieron. Libros que fueron escritos, editados, traducidos, maquetados, impresos, distribuidos — y que acabaron triturados porque no se vendieron en los seis primeros meses.
La primera reacción fue incredulidad. La segunda, vergüenza. Ya estábamos montando Readify Digital — la suscripción de libros nuevos — y nos dimos cuenta de que estábamos siendo parte del problema. Cada libro nuevo que comprábamos era un libro más en la rueda.
La respuesta tenía que existir antes del siguiente libro nuevo. Esa noche, cenando unos montaditos en un bar de Chueca, decidimos montar una segunda línea: rescatar libros usados antes de comprar uno solo más. Un mes después abrimos el primer taller.
Una señora de Malasaña nos llamó. Su madre, Teresa, había fallecido en febrero dejando una biblioteca de 2.400 libros. La familia no quería venderlos a un anticuario — querían que "siguieran leyéndose". Nos preguntaron si nos interesaban.
Fuimos los dos en la furgoneta de un amigo. Cinco días mudando cajas por una escalera estrecha del barrio de Pez. La biblioteca tenía de todo: literatura rusa subrayada a lápiz, ensayo de arte con anotaciones al margen, poesía de los ochenta con dedicatorias manuscritas. El primer libro que clasificamos fue un Pedro Páramo de la edición de Cátedra de 1983. Tenía las 40 primeras páginas subrayadas por Teresa. Lo leímos entero esa noche.
Esa biblioteca nos dio los primeros 2.400 libros del catálogo de Segunda Vida. Hoy, tres años después, Teresa sigue apareciendo en nuestras descripciones: "procedencia · biblioteca privada Madrid 2023". Gracias, Teresa — allá donde estés.
El primer taller fue un garaje de 40 m² en Aluche, alquilado por 300€ al mes. Allí cabíamos nosotros dos, una mesa de restauración, un humidificador industrial y 3.000 libros clasificados en cajas IKEA. En agosto lo inundó una tormenta — perdimos 340 libros. Aprendimos sobre humedad, almacenamiento y contratos de alquiler.
En enero de 2024 nos mudamos a una nave de 180 m² en Leganés Norte. Ahí cabía un equipo de tres personas, una zona de limpieza separada de una zona de reparación, y un sistema de estanterías industriales que daba para 25.000 libros. Contratamos a Laura — restauradora formada en la Escuela de Artes y Oficios — que sigue con nosotros.
En mayo de 2026 abrimos una segunda nave en Fuenlabrada — 340 m² — para triplicar capacidad. No porque queramos crecer: porque nos llegan más bibliotecas privadas de las que podemos procesar. Hay una lista de espera de cinco meses de familias que quieren donarnos fondos. Eso es una señal.
Diseñó el protocolo de restauración que usamos. Revisa personalmente cada libro de la categoría A antes de listarlo.
Exlibrera de La Central. Reconoce a primera vista la edición, la rareza y el valor justo de cada libro que entra.
Hace la magia invisible: agrupación de envíos, rutas eficientes, embalaje a mano. Cada caja pasa por sus manos.
Habla con familias, anticuarios, notarios. Gestiona con sensibilidad cada biblioteca privada que llega.
Escribe cada descripción. Sabe cómo describir honestamente las marcas del tiempo sin que parezcan defectos.
Queremos que para 2028 Segunda Vida rescate 100.000 libros al año y que el 40% de nuestros suscriptores combinen Digital con Segunda Vida. Queremos abrir un tercer taller en Barcelona para cubrir bien Cataluña. Queremos que las bibliotecas privadas tengan un canal obvio y digno al que acudir cuando una persona muere y deja 3.000 libros.
Pero sobre todo queremos que un día Segunda Vida sea más grande que Digital — que la mayor parte de los libros que enviamos sean rescatados, no nuevos. Ese día habremos cerrado un ciclo importante: el de tratar cada libro existente como lo que es — un pequeño patrimonio cultural que merece seguir leyéndose.
Si conoces una biblioteca privada que vaya a cerrarse, o si tú mismo quieres donarnos tus libros, escríbenos a rescate@readify.es. Respondemos a todas.